
El desahogo por los buenos tiempos en algún momento en que tu fé se penetra en las grietas entre tu realidad y el deseo, la desesperanza, aburrimiento o desgano se sientan por un rato para hacerte compañía y así darte alientos para seguir siendo pesimista o fatalista.
Haciendo y deshaciendo lo que nadie puede entender
Un pensamiento tras otro como debe ser se presentan constantemente en un océano de arrepentimientos cargados en ese mar que ha sido mi vida, por años llevando a cuesta ese grito que no se atreve a salir más allá de tus pensamientos por que tal vez al final ese grito sería tan fuerte que le temes a la incertidumbre de no saber que hacer después.
Ante mis ojos día a día pasa las miradas superficiales capaces de llevarse la atención por un momento, en una fotografía o un video, y es que al arte de la fotografía le toco llevarse la peor parte, la masificación y la ingratitud de millones de personas que le dan click a un botón una y otra vez de manera repetitiva.
Aunque sí los momentos se volvieron números y los números se volvieron invaluables, donde 1 o un millón ya no significa nada , donde mucho o demasiado es cuestión de que tan simple u horrible es.
Metidos en un universo paralelo que al final tiene más fondo que salida, donde la gravedad empuja con la fuerza inevitable de la masificación y donde el olvido tal vez sea la única salida o puerta de escape.
ahi estoy en medio de esa vorágine sin poder tomar camino para ningún lado, todo lo que me rodea se siente tan superficial pero también tan difícil de ignorar que termina cada vez aceptando el delirio en el que nos envolvimos.
Me pregunto si llegará el día de la redención del escape del miedo, de la trascendencia de la decencia de las artes y el valor del mensaje, de la comunicación fallida por miedo a ser escuchada, me pregunto si al gun día te vas a ir de mi lado, déjame en paz , déjame caer al fondo por que es más pesado el fondo que la superficie.

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