El ego del ser humano es tan elevado y al mismo tiempo tan frágil. Recuerdo cuando jugábamos fútbol en el parque con mis amigos del barrio. Había un chico que era dueño de un balón que nos gustaba mucho usar. El problema es que para poder usar ese balón debíamos incluirlo en el equipo. No tenía muchas habilidades para el fútbol. Es decir, nadie lo quería a él para el juego. Fuimos crueles. Hacíamos bullying. Sin duda, éramos muy buenos hiriendo sentimientos. Aprovechamos esa fragilidad del ego humano para quebrarlo en tan solo dos o tres palabras.
Sin darnos cuenta estábamos aportando a crear el perfil de EL DICTADOR FRUSTRADO que desarrolla una mentalidad de “si no puedo ganar, destruiré el juego.” Siente que si no puede ser admirado, al menos debe ser temido..
LA IGNORANCIA ES ATREVIDA
El reciente electo DONALD TRUMP El dictador frustrado fue irónicamente ganador con el apoyo del voto latino. Evidentemente, tiene este perfil. El problema es que ya no es solo EL DUEÑO DEL BALÓN.
Ahora es un niño con un arma. Su amiguito es un tanto ambicioso y tiene serios rasgos narcisistas. Él pone los intereses personales sobre los intereses colectivos. Otra vez, AMERICA GREAT AGAIN es no solo un slogan claramente nacionalista. Es además una semilla de odio que se plantó en las mentes más radicales, más ignorantes y más conservadoras de la sociedad norte americana. En mi opinión, esto genera un peligro para esta sociedad. Es un peligro cuya magnitud aún no conocemos, pues esto tan solo comienza.
El narcisismo es el escudo de quienes temen la indiferencia, y el poder, su arma más preciada.» — Heinz Kohut
Estamos en un momento donde la empatía, la colectividad y el arte no pueden callar. Paradójicamente, entre más se intenta callar las voces, ellas emergen incluso con más poder. El poder de la unión, estoy seguro, es más poderoso que todas las armas del mundo. No es el momento de callar. No es el momento de aguantar. Es el momento de defender nuestros derechos y nuestra dignidad. ¿Y qué podemos hacer? Apoyar y tender la mano. Jugar el juego de los dueños del balón, pero con empatía. Mirar al interior de nuestros propios países con solidaridad frente a sus problemas. Apoyar a marcas locales y a campesinos. Protestar en contra de las malas decisiones de las administraciones, pero con inteligencia. No debemos hacernos daño a nosotros mismos, a nuestras economías ni a nuestra gente.
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