En el mundo actual, lo digital domina el panorama audiovisual. Sin embargo, la fotografía analógica y el cine en formatos como 8mm conservan un atractivo especial. «Lo digital es como la comida rápida», solía decir mi profesor de fotografía, Eliumen Triana. Esta comparación refleja la inmediatez y la practicidad de la tecnología digital. También destaca su falta de profundidad y textura en comparación con la experiencia analógica.
Para mí, capturar imágenes en película es un acto de alquimia. Es un proceso químico que permite atrapar la luz de un instante. Luego, la luz se plasma para siempre en los cristales de haluro de plata. A pesar de los avances tecnológicos, la magia del negativo sigue vigente en pleno siglo XXI. Muchos están impulsados a comprar cámaras analógicas. También revelan rollos y experimentan con la estética única que ofrece este medio.
Los rollos de película y las cintas de 8mm son objetos de deseo. Aquellos que buscan explorar la nostalgia del cine clásico los aprecian mucho. También valoran su autenticidad. Mi primera cámara de cine de 8mm es un regalo de un amigo. Él la encontró en Alemania. Es un tesoro que aún funciona. Con ella, he filmado varios rollos. La precisión que requiere este sistema me reta. Despierta mi curiosidad artística. Mi deseo de combinar lo analógico con lo digital me motiva a seguir explorando sus posibilidades. Debo confesar que he expuesto muy mal un par de rollos. Es divertido hacerlo si estás interesado. Compré el rollo de 8mm por internet. La persona que me hizo el revelado vive en Palmira, Valle en Colombia. Se llama Don Jaime Gutierrez Jaramillo.
Quiero hablarles de un cortometraje que encontré en una tienda vintage en Anderson Village en Chicago. En una vitrina con un candado estaban 3 latas de películas que no pude resistir dejar allí, solas, sabiendo que en su interior albergan vida, movimiento y luz. ¿No es esto muy cool?
Una de ellas se llama Lion and Tiger Fight, de 1946. Es un documental acerca de peleas entre animales como entretenimiento. No fue una película reconocida y, por suerte, está en YouTube. Muestra la estupidez del hombre dejando de lado toda clase de derecho hacia los animales. Las peleas de animales fueron introducidas por los ingleses invasores en India en el período colonial, se desarrollaron como entretenimiento exótico durante el siglo XIX y principios del XX, una gran ofensa, especialmente para los Indios, ya que el tigre de Bengala es su animal nacional y su símbolo.
Es un documental triste, pues muestra cómo estos animales son forzados a pelear entre ellos hasta que mueren, a veces de estrés, a veces de hambre y otras veces por heridas en las peleas. Sin embargo, tengo que admitir que su empaque de la cinta me llamó mucho la atención y fue la primera de las 3 películas que compré la que vi. «Nunca imaginé que iba a ser tan triste».
Otra de las cintas que compré se llama Meany Mini Moe. Es una peli animada. Me sorprende la calidad y técnica de la animación; seguramente en otra entrada hablaré sobre ella.
En conclusión, sigo emocionado de encontrar al azar estas películas y este tipo de tesoros olvidados que tienen empaques interesantes y se ven lindos en la sala, oficina o cuarto. La emoción por coleccionar objetos que para mí tienen valores profundos y que cada vez que pueda trataré de coleccionarlos. Les dejo el enlace del documental y, si han conseguido alguna peli en 8 mm con su empaque, pueden compartirla en los comentarios.




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