
Con una temperatura de -26°C, ¿quién dijo calle? ¡Nadie! La casa es tu mejor amiga; Tu partner, tus perros y una bebida caliente, el mejor plan. Aquí, en Madison, Wisconsin, las temperaturas se están poniendo extremas. La actitud se está volviendo aburrida. La nieve, aunque al principio es hermosa, luego deja de sorprenderte. Abrir Netflix y agg, un poco de cansancio por sus superproducciones. Además, pensar en inglés cuando no es tu idioma nativo, ya en la tarde empieza a cansar. Extrañas a tu familia, extrañas el clima de Medellín, el parche artístico y andar en bici por Bogotá. Extraño el platanal, el tercer mundo, Circombia, Chibchombia… extraño todo y no logro ni siquiera pensar en las cosas malas. Entonces, ¿cómo putas me puedo sentir mejor?
Menos mal existen las grandes ideas y a alguien se le ocurrió hacer la aplicación de [RTVC PLAY]. ¡OMG, gracias a Dios!
Allí me reencuentro con el cine colombiano. Leo documentales que, por razones de poca exhibición en Colombia, no vi. Un ejemplo es «Cuando las aguas se juntan», un gran documental sobre las luchas de las mujeres y su participación en los acuerdos de paz. Me siento conectado, me siento feliz. Disfruto mucho ver pelis colombianas.
Hace poco vi «La pasión de Gabriel». Ver a María Cecilia Sánchez me hizo recordar los tiempos de Much Music en City TV. Esos momentos tanto me encantaban. Con tristeza, quedé con las ganas de ver «Gamín», que, aunque está en la plataforma, al parecer en Estados Unidos no la puedo ver.
No sé la razón. El invierno es crudo y penetrante. Me recuerda día a día que hay cosas en la Tierra que no me gustan. Sin embargo, también revivió en mí las ganas de ver cine colombiano. Cada noche me emociona saber qué hay de estreno. Cada día me sorprende lo cierta que es la frase: «Para querer a Colombia hay que irse».
Seguramente no para todos es así, pero al menos para mí sí lo es. Todos los días pienso en muchas ideas que quisiera hacer en Colombia. No solo en la capital: en Barranquilla, en el Pacífico, en el Caribe. Pero también pienso en lo lento que es poner en marcha allá cualquier plan. Con resignación aguanto un poquito más en estas tierras frías y lejanas, a veces dulces y a veces amargas.

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